Una imagen de Alberto Lebbos en febrero de 2007, al cumplirse un año del crimen de su hija Paulina, que ilustraba un título ominoso (“La mayoría piensa que no se esclarecerá el caso Lebbos”) parecía marcar el comienzo de la dramática odisea del hombre en busca de justicia. Ya estaba establecido que los investigadores no tenían pistas firmes, que había algún tipo de injerencia del poder político en la Justicia (el primer fiscal del caso había sido sorprendido por el periodista Juan Manuel Montero saliendo de una reunión nocturna en la casa del entonces gobernador José Alperovich en los primeros momentos de la conmoción del caso) y que de algún modo había “hijos del poder” involucrados.
Frustraciones y esperanzas
Así se fue delineando un extenso recorrido que, como la ficción homérica, lleva ya 20 años persiguiendo una justicia que ha ido delineándose detrás de esa frase de un investigador criminal que dice “el tiempo que pasa es la verdad que huye”. Al cabo de constantes frustraciones con el ex fiscal Carlos Albaca (que tuvo parada la investigación durante siete años), hubo tres grandes juicios que hicieron alimentar la expectativa de que quizá algún día se podría alcanzar esa verdad fugitiva. Primero se condenó a los policías de Raco que habían encubierto el hecho y arruinado la escena del crimen; después se condenó al ex secretario de Seguridad y al ex jefe y al ex subjefe de Policía por encubrimiento, y después fue condenado el mismo ex fiscal Albaca. Nueve condenas en total.
La muerte de Paulina Lebbos: Virginia Mercado, acusada de encubrimiento, no declaró, pero los testigos avalaron sus dichosEl juicio contra la cúpula policial, que se desarrolló a lo largo de un año en audiencias por las que desfilaron 300 testigos, pareció que iba a rasgar la impunidad que había cubierto siempre el caso. En ese proceso se desenmascaró un sistema policial lleno de irregularidades, con muchos oficiales salpicados. Después de las condenas, en 2019, los jueces enviaron actuaciones al fiscal Diego López Ávila, que había investigado el caso para este proceso, a fin de que se ampliara la pesquisa contra posibles autores del homicidio (Sergio Kaleñuk y Víctor César Soto -ex pareja de Paulina-; por posible encubrimiento y por falso testimonio.
Luego fue la condena al ex fiscal Albaca. Pero la verdad volvió a escaparse con el tiempo que pasaba. El fiscal López Ávila fue encomendado para otras tareas y las investigaciones pedidas por el tribunal quedaron perdidas en el maremágnum de ese invento que es el fuero conclusional, pensado desde la reforma del fuero penal como el sitio donde iban a quedar las causas menores, esas que nunca se resuelven. Una especie de zona fantasma.
A 20 años del asesinato de Paulina Lebbos: el crimen que el Estado no pudo explicarLas advertencias en 2021, dadas a conocer por el periodista Gustavo Rodríguez, de que esas causas no investigadas iban a prescribir hicieron que hubiera movimientos que llevaron al juicio de este año contra César Soto por homicidio y contra Sergio Kaleñuk por encubrimiento, del que ambos salieron absueltos. Los jueces le reclamaron al fiscal Carlos Sale por una investigación sin sustancia, ya a 20 años del homicidio, La verdad siguió huyendo. Pero el hecho quedó ahí, latente en la conciencia de la sociedad: Paulina Lebbos fue asesinada y su cuerpo arrojado en Tapia en ese fatídico año 2006.
“Respetar los fallos”
Cuando se conoció la sentencia que favorecía a Soto y a Kaleñuk, Lebbos volvió a reclamar contra el sistema judicial lento y hecho de secretos y oscuridades nunca explicados, Cuando el gobernador Osvaldo Jaldo dijo que “a los fallos judiciales hay que respetarlos cuando te gustan y también cuando no te gustan, cuando te convengan y cuando no te convengan”, Lebbos le pidió que haga lo posible para que el ministro Fiscal, Edmundo Jiménez, haga que sus fiscales cumplan el fallo judicial de 2019 que pidió que se investiguen a unas 40 personas por esos delitos mencionados -como encubrimiento o falso testimonio-. Entre ellos estaba José Alperovich, ahora condenado por violación. Pero, que se sepa, no se lo investigó por el caso Lebbos.
Secretos y hechos consumados
El padre de Paulina, después de pedir por todos los medios posibles informaciones de las causas derivadas de la sentencia de 2019, se fue enterando con los hechos consumados de cómo se iban desenvolviendo las causas, como la de la bioquímica Lilia Moyano (causa archivada) -que fue contratada en los últimos años en el equipo de peritos del Ministerio fiscal- o de los ex jefes policiales Fernando Maruf , Daniel Díaz o Raúl Ferreyra -los que accedieron a procesos abreviados en el mayor de los silencios-. Y con Lebbos imposibilitado de intervenir en la querella para presionar por las investigaciones.
El olvido
Ahora se desenvuelve el proceso contra Virginia Mercado, la amiga de Paulina, quien fue la última que la vio con vida. Está procesada tras reconocer que actuó mal pero sin recordar por qué. En la audiencia del jueves, a la que asistió de modo virtual desde su casa en Aguaray, se negó a declarar. Por su parte, los testigos que declararon dijeron no recordar nada. El lunes podría haber sentencia y las expectativas son terriblemente negativas.
Quién es quién en el caso Lebbos: los protagonistas de una investigación que atravesó veinte añosEl tiempo que ha pasado ha construido el muro de impunidad que protege la fuga de la verdad. Pero no es la culpa del tiempo. El autor de esa frase, el criminalista Edmond Locard, también dijo que “no existe el crimen perfecto, solo investigaciones incompletas”. Y ahí está la justicia, hecha de hombres que se escudan en la maraña del sistema, en funcionarios que con esa excusa no dan respuestas a los pedidos del padre de la víctima. Pero hay un hecho indubitable: el crimen de Paulina, que ha marcado para siempre a la sociedad tucumana, aunque no se pueda llegar a quien la mató y no se pueda saber por qué se montó esta tremenda maquinaria de impunidad.
La odisea de Lebbos lleva más de 20 años y no parece que vaya a tener fin.